No es por ti, es por mi

Llega un punto en el que no aguanto más, debo decirte esto, llevo un tiempo pensándolo y no lo puedo seguir ocultando. Primero quiero aclarar, no es tu culpa, no es por ti, es por mi.


Por favor, siéntate cuando leas esta carta, no es fácil para nadie. Me ha costado escribir estas palabras, pero no podemos continuar con esto. Hemos pasado buenos momentos, si, sobre todo cuando eramos más jóvenes, tu ritmo latino me llego a entretener y no lo puedo negar, he pasado noches divertidas contigo y lo que te rodeaba. Pero llevo un tiempo, semanas, meses incluso quizás algo más, que esto ya no me llena, que no me siento realizado, que lo que hacemos no me transmite nada y he llegado a salir sin ganas.

No quiero engañarte, no es solo eso, hay algo más, una sensación nueva que me atrapa. Yo no quería, de verdad, no lo buscaba, pero de repente llegó, ese sonido que me desde el primer momento cogió mi atención. No quiero precipitarme, ni mucho menos gafarlo, pero podemos estar hablando de amor a primera vista. Lo que empezó en mi habitación, con una suave armonía, como algo inocente, se ha convertido en un sentimiento muy potente.

Esos bombos, esos sonidos, las melodías, todo es diferente cuando estoy con ella. No vayas a creer que es algo físico, tiene alma, también personalidad, me siento yo mismo cuando estamos juntos, es diferente. Puestos a confesar, hemos llegado a algo más, son ya muchas noches las que hemos pasado fuera de casa. Se que duele, pero deberías verlo, las luces, todo suena más alto y más bonito cuando vamos de la mano. Los saltos, los abrazos con desconocidos, los pelos de punta, las horas que parecen segundos y hasta hemos llegado a ver amanecer juntos. Nada y a la vez todo. Lo lamento, de verdad, pero una vez he probado este veneno, todo me sabe a poco.

Ya lo ves,no es por ti, es por mi, espero que te vaya bien, pero me gusta la música electrónica, me hace feliz.

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Guillermo Vidal

Un día sin música es un día perdido. Intentando trasladar mi pasión por los sonidos electrónicos a través de las palabras. A 150 BPMS la vida se ve diferente.
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