Defqon.1, el paraíso de la contundencia

Una año más Defqon.1 vuelve a demostrar por qué es el festival número uno de la música hard dance. Una organización de lujo y unas actuaciones estelares fueron clave para ello.

En algún lugar dentro de Países Bajos, más allá de Dronten y cuyo nombre sigo sin poder pronunciar, se sitúa Defqon.1, el punto de encuentro para los amantes de los géneros más duros. Es curioso que sea justo al lado de un parque de atracciones donde miles de personas encuentren su punto de recreo, una montaña rusa de un fin de semana de duración, entre melodías, kicks inimaginables y sobre todo momentos que dejan sin aliento. Sin duda, la cita del hard dance por excelencia, debe ser contada.

Lo primero de todo, subrayar la notable organización una vez más de Q Dance, pendientes de cada detalle. No cabe duda de que el tiempo atmosférico puso a prueba a la organizadora, con unas temperaturas que pocas veces se podrán registrar en Países Bajos. Sin embargo, la firma neerlandesa no escatimo a la hora de facilitar que el calor no estropease el espectáculo. Una considerable cantidad de fuentes de agua favorecían la hidratación, además de la colocación de botes de crema en los baños, para combatir los rayos del sol. En cuanto al camping y todo lo que le rodea, también aprueba con nota, no quedando en la mano de Q Dance nada que pudiera hacerle sombra a lo musical.

En cuanto a los escenarios, cada zona estaba perfectamente adecuada para el sonido del género que representaban. Empezando por el mainstage, o la zona Red, volvía a ponernos los pelos de punta con una decoración única. Representado mayoritariamente por la cabeza de un tigre, el escenario principal contenía pequeños detalles de otros grandes stages de Q Dance, como la cabra de Mysteryland o la enigmática mujer de Qlimax. Sin duda, una plataforma idónea para disfrutar de la locura de la Power Hour o llorar al ritmo del Endshow. En cuanto al resto, lo que apuntábamos antes, cada escenario trataba de crear la atmósfera que mejor se acoplara bien al raw, al hardstyle más melódico o al hardcore, dependiendo del caso. Resulta ridículo hacer un desglose de actuaciones, ya que para gustos los colores y nunca mejor dicho, cada cual pudo disfrutar con la música y los artistas que más le hacían vibrar.

Una vez añadidos todos estos ingredientes, es momento de referirnos a la especia que da al festival ese toque único, el público y su ambiente. Es cierto, hay festivales de cada uno de los subgéneros que conforman la música hard dance de muchísima calidad,hay otros que combinan estilos, sin embargo con riesgo a equivocarnos, pocos lo hacen como Defqon.1. Aquí encontramos a todos aquellos incomprendidos, que en otros festivales no encuentran la contundencia, el sonido o quizás los artistas que desean ver. Aquí,desde los 150 BPMs en adelante, no existe el techo, cualquiera puede ver satisfecha su búsqueda, bien si se trata lo más tradicional hasta lo más moderno. Tanto aquellos que se vuelven locos sintiendo el suelo temblar, con kicks que parecen una bomba nuclear o aquellos que vuelan con las melodías tan alegres como maravillosas. Un lugar donde no hay espacio para juzgar, donde se puede bailar como cada uno quiera, haciendo de desconocidos compañeros con los que escribir tu historia. Para muchos el infierno, para nosotros la gloria, ese lugar es Defqon.1

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