¿Puede que estés contagiado del festivirus?

Festivirus, os damos las claves para que sepáis si estáis contagiados


Con el boom del “fenómeno festival” en los últimos años, el festivirus se ha propagado como la pólvora por todo el mundo. Cada vez vemos más contagiados aunque ellos no lo sepan o no se quieran dar cuenta de que el virus fluye por sus venas.

Si tenéis alguno de estos síntomas os diremos si estáis contagiados o no, de este maravilloso virus que esta cerca de provocar una pandemia mundial.

¿Cuantas pulseras llevas en tu brazo?.

Posiblemente ya formen parte de ti, pareces Alfonso Pérez Muñoz en sus mejores tiempos en el Real Betis Balompie, te traen enormes recuerdos cada vez que miras tu brazo, tienes tantas que parecen un tatuaje y, lo peor de todo, eres incapaz de quitártelas, como si el recuerdo de esos maravillosos festivales se fueran a perder. Este síntoma es bastante inequívoco de que puedas estar contagiado.

Todas tus conversaciones acaban en un festival.

Estas con tu grupo de amigos buscando la clave de la vida, la conversación llega hasta la crisis mundial y normalmente acaba en lo que ha liado cualquier concursante de Gran Hermano. Normalmente acaba ahí menos para ti, tu siempre acabas con: Si, pero yo recuerdo a Hardwell en tal festival o a Jay Lumen a orillas de un lago cualquiera. Muchos de tus amigo ya te miran raro, incluso tu mismo te planteas ¿Seré muy pesado?. No creo que seas pesado amigo, seguramente en esos festivales has vivido los mejores momentos de tu vida y eso es difícil de entender para alguien que no ha tenido el privilegio de disfrutar de esos momentazos que da un festival.

En tu cartera aparecen tokens que guardas como amuletos de la suerte.

Bajas a comprar el pan, puede que de resaca, tu panadero oficial te pide un euro y tu, que aún no eres consciente ni que el sol ha salido, echas mano a tu cartera y entregas unas monedas extrañas que solo tu puedes reconocer y es que claro, difícilmente tu panadero reconozca los bonitos tokens morados de Awakenings 2016. Ahí te das cuenta de que tienes festivales hasta en el pan.

Siempre que viajas intentas que coincida con algún festival.

Muchas de vuestras parejas o amigos se van a sentir identificados con este párrafo. Tu pareja te propone una escapada romántica o divertida y tu, para hacerla aún mas divertida, miras que carteles hay en esas fechas y muy felizmente dices: ¿Sabes quien va a la misma ciudad que nosotros ese fin de semana?. La cara de poker de tu pareja le haría ganar el European Poker Tour con una sola mano. Lo siento querida pareja, querido amigo, creo que tengo el festivirus.

Dices que no, pero al final si.

Falta un mes para que empiece ese festival a unos kilómetros de tu casa o ese festival que llevas en el corazón. Ya habías decidido que este año no irías. Y casi siempre encuentras una excusa para acabar comprando la entrada: Es que he visto los vuelos muy baratos, he encontrado unas entradas promocionales… No ves el día en el que no cruces la entrada de ese festival o no pises el paisaje en el que tanto has bailado, como si pareciera que ese festival no puede celebrarse sin ti. Este es uno de los síntomas mas importantes que provoca el festivirus.

No le ves fin a tu carrera festivalera.

Vas cumpliendo años y piensas: Algún día tendré que dejarlo, pero solo con pensarlo un escalofrío te recorre todo el cuerpo, no podrías ver en los aftermovies de los festivales como el público se lo pasa en grande y pensar que algún día no estarás ahí. Dejadme deciros que el festivirus no cesa con la edad, se pasa cuando ya no hay sentimientos por esta forma de vida. Este puede que sea el síntoma mas agradable que provoca el festivirus.

Si tienes algún síntoma de los que os acabamos de contar posiblemente estés infectado, si tienes mas de uno es lo mas probable, pero si los tienes todos… anda con cuidado amigo, ¡Puede que te conviertas en el pez de Dreambeach Villaricos!

 

 

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Sobre Alvaro Nagui

Apasionado y dedicado a la música electrónica en general y especialmente al techno. Siempre tengo música en la cabeza y no sabría vivir de otra manera

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